Industria 4.0 es un término que procede de Italia y que, por fortuna, utilizamos cada vez más en nuestro país. Hace referencia a la interconexión de las diferentes partes de una empresa, de tal manera que se puedan automatizar las tareas, y así elevar el rendimiento y la inteligencia de dicha entidad.

Se hace una búsqueda de aquellos recursos aprovechables por cada empresa y se persigue el objetivo de digitalizar los servicios relacionados con la misma.

Así, las funciones de la empresa se pueden autogestionar, adaptándose a las exigencias de los clientes, que cada vez son más elevadas.

Sin embargo, el coronavirus lo está cambiado todo. Empresas importantes puede que no tengan otra opción que parar su modelo de negocio, Por ejemplo, algunas fábricas tendrán que paralizar su planta por desabastecimiento de piezas, ya que sus proveedores son chinos en su gran mayoría.

Ya hay muchas empresas que se están viendo azotadas por el efecto del virus. Algunas han mandado a sus empleados a casa para que trabajen en la modalidad de teletrabajo… aunque está claro que son muchas las que no van a poder optar por dicha opción.

La opción del ERTE ya empieza a estar sobre la mesa: son las siglas de Expediente Temporal de Regulación de Empleo y consiste en una autorización temporal que emite la empresa para suspender determinados contratos laborales durante un tiempo determinado. La diferencia con un ERE convencional es que este último no es temporal, sino permanente.

Hay muchas empresas que se están viendo afectadas también en la falta de suministros al trabajar con productos y materiales procedentes de proveedores chinos. Es por ello que se están intentando plantear distintas soluciones a todo esto, siendo una solución la posibilidad el elevar el uso de la impresión 3D. Gracias a esta tecnología, se podría contrarrestar el problema del desabastecimiento, y es que no haría falta tener que estar buscando proveedores externos.

Impresoras en 3D: una forma de enfrentarse a los efectos del coronavirus

Aunque esta solución contradice un poco precisamente a la posibilidad de realizar Teletrabajo, la impresión en 3D puede ser una buena solución.

La principal ventaja de trabajar con impresión 3D es que el único contacto que existiría entre el proveedor y el cliente es digital. Se procedería con el envío de un archivo STL y en la fábrica de destino se procedería con la fabricación de la pieza o elemento en cuestión.

Los expertos aseguran que este nuevo panorama, formado por ingredientes como la descentralización de productos, el uso de nuevas herramientas y la opción del teletrabajo, se están convirtiendo en los pilares que serán capaces de sostener lo que será la nueva economía del mundo.

Es importante apostar por un cambio de negocio, por un cambio sostenible. Es posible que, en el momento en el que se le de más importancia a las tecnologías como la impresión 3D, cuando se descubra que tiene ventajas como evitar costes logísticos, se convierta en algo permanente y se siga aplicando, incluso cuando la sombra del virus quede muy lejos de nuestro presente.

Industria 4.0 y el coronavirus
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